Trattorias...en este caso La Bodega de la Trattoria, el restaurante de comida rápida italiana.



Mi fin de semana comenzó bastante agitado: mercado, recoger libros, almorzar con la gorda, dejarla en casa de su abuela y ver a mis amigos de la universidad para celebrar los 15 años de la creación de Pura Finta F.C, Sport Gusto, Los Malacticos y Los 300 (no me pregunten por qué esos nombres, eramos cachimbos y nos creíamos bacanes).

Al iniciar mi día, la gorda decidió acompañarme al mercado, siempre vamos al mercado de magdalena. Compramos lo usual, frutas en nuestro casero, verduras y carnes. La gorda compro un tamal en una esquina por gorda, estuvo muy rico (pero esa es otra historia). Después de nuestro Black Saturday de mercado, pasamos a dejar la comida en casa y salir rápidamente a San Isidro a recoger un libro de economía y comprar algunos mas en Communitas. Nicole terminó pidiendo su regalo de navidad adelantado y yo comprándome 1984 de Orwell, a este paso dormiremos sobre libros, cenaremos libros, ¡Ya tenemos dos libreros y una repisa llenos de libros!

Salimos de Communitas con hambre y buscando en dónde almorzar. Entre las opciones cercanas estaban San Ceferino, Street Burger y una moderada lista de restaurantes pispirisnais... al final nos decidimos por entrar a La Bodega de la Tratoria, como quien quiere comida italiana pero no quiere vender una parte del cuerpo para pagarla. Para empezar es muy acogedor, estuvimos en la terraza, bastante tranquilos y decidiendo que pedir. Los precios no son caros, pero tampoco son baratos... Ya hablare sobre su relación calidad precio.

Bueno al meollo del asunto... pedí tagliatelle con lomo y tinto, en concreto es un plato de fideos gruesos con salsa de champiñones al vino tinto y lomo trozado. Para empezar, yo pensé que la mezcla de vino tinto, lomo de res, crema de leche, queso y pastas seria excelente (como la experiencia me lo dice)... Pero resulto que no. Primero las pastas: crudas, si, crudas y duras como el corazón de tu ex. Les faltaban por lo menos 2 minutos en la olla. La carne estaba refrita, dura por fuera y algo quemada. Nicole indica que era carne nacional (si, tiene la costumbre de meter su cubierto en mi plato) porque tenía un sabor un poco más tierroso y se endurecía al ser cocida. No sé si pensaron que la salsa me haría olvidar el error en la cocción de la carne y los fideos, lo cierto es que la salsa terminó por acentuar los errores. No tenía suficiente reducción el plato, fue una mezquindad la poca cantidad de salsa. Tanto egoísta fue la cantidad que al final tuve que echarle queso parmesano para compensar, bastante queso, un chingo de queso, rellenar mi plato con queso parmesano.... y ni así pude obviar los errores. No soy un crítico 5 estrellas Michelin / programa de Netflix, no le hago asco a comer donde caiga, pero si me preguntan cómo califico este plato, le pongo 2 de 5 (y 2 por la amabilidad del mozo).

El plato que pidió la gorda fue rissoto con albóndigas en salsa de tomate, adornado con una salsilla de albahaca que no debía de haber sido más que un detallito en el plato. Hubo una ligera reinvindicación a su horrendo tagliatelle. Primero las albóndigas: tenían un sabor un tanto desagradable, como a nugget precocido. Afortunadamente solo eran unas 4 bolitas de pollo fritas y de alguna forma también cocidas. El detallito de la albahaca terminó sintiéndose como todo un pesto esparcido en el plato. Era tan invasivo que el plato perdía por completo el sabor de la salsa de tomate. El plato en general resulto muy salado para mi, para Nicole estuvo perfecto porque es una enferma que le hecha un kilo de sal a todo lo que come. Entre otras consideraciones de ese platillo tan poco cohesivo, creo que estuvo maso menos bien, al menos a la gorda le gustó. 

En general el restaurante, al menos ese local (que es el único que he visitado), es un 2 de 5 para mi. No se si será el chef, los insumos, la receta o la presión del tiempo, pero no cumplió con mis expectativas. Le faltó amor a ese plato, parecía más el producto del compromiso de atender y llevarse unos soles al día por un trabajo eficiente. En fin, seguiré informando en mi ruta gastronómica, en tanto Nicole no me interrumpa para que haga un Fatality en Mortal Kombat 11. 


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